Resumen de la tercera clase
Pensamiento crítico
El verbo latino pensare, que ejerce como sinónimo de “pensar”, y el verbo griego krienin,
que puede traducirse como “decidir” o “separar”, son los dos vocablos
que muestran el origen etimológico del término que ahora vamos a
proceder a analizar de manera exhaustiva.
El pensamiento crítico consiste en analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial aquellas afirmaciones que la sociedad acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana.
Dicha evaluación puede realizarse a través de la observación, la experiencia, el razonamiento o el método científico.
El pensamiento crítico exige claridad, precisión, equidad y evidencias,
ya que intenta evitar las impresiones particulares. En este sentido, se
encuentra relacionado al escepticismo y a la detección de falacias.
En este sentido tenemos que dejar patente que las falacias son el
conjunto de mentiras o engaños que alguien realiza, de manera frecuente o
no, con el claro objetivo de conseguir hacer daño a otro individuo en
concreto.
Mediante el proceso que implica el pensamiento crítico, se utiliza el conocimiento y la inteligencia
para alcanzar una posición razonable y justificada sobre un tema. Entre
los pasos a seguir, los especialistas señalan que hay adoptar la
actitud de un pensador crítico; reconocer y evitar los prejuicios
cognitivos; identificar y caracterizar argumentos; evaluar las fuentes
de información; y, finalmente, evaluar los argumentos.
Además de todo lo expuesto para conseguir que alguien se convierta en
experto pensador crítico es importante que posea o haya adquirido una
serie de habilidades fundamentales para el desarrollo de dicho
pensamiento. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, la capacidad para
interpretar tanto ideas como situaciones o datos de diversa índole.
No obstante, no es la única cualidad vital. Asimismo, también debe
poseer una perfecta habilidad tanto para lo que es proceder al análisis
de lo que tiene ante sí como para evaluar diversos parámetros, entre los
que se encuentran las intenciones del autor o fuente pues sólo de esa
manera se sabrá si se le otorga o le resta credibilidad.
A las cualidades citadas habría que añadir, de la misma forma, la
necesidad de que pueda evaluar y analizar las interferencias que se
pueden producir y la habilidad para explicar los argumentos que son
fundamentales en sus conclusiones. Y todo ello sin olvidar la propia
capacidad del pensador de autoanalizarse y examinarse a sí mismo como un
método de enriquecimiento.
Cabe destacar que el pensamiento crítico no implica pensar de forma
negativa o con predisposición a encontrar defectos y fallos. Tampoco
intenta cambiar la forma de pensar de las personas o reemplazar los sentimientos y emociones.
El objetivo del pensamiento crítico es evitar las presiones sociales que llevan a la estandarización y al conformismo.
El pensador crítico busca entender cómo reconocer y mitigar o evitar
los distintos engaños a los que es sometido en la cotidianeidad. Por eso
desconfía de las fuentes de información como los medios de
comunicación, ya que tienden a distorsionar la realidad. La premisa del
pensamiento crítico es dudar de todo lo que se lee o escucha, para
acercarse con mayor precisión a los datos objetivos.

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